La Bahía Samborombón, Sitio RAMSAR desde 1997, es el humedal mixohalino más
extenso de Argentina. Se caracteriza por sustentar una gran biodiversidad de especies y
microambientes, y por comprender áreas protegidas de diferente categoría, jurisdicción y
administración. Asimismo, cumple funciones y servicios ecológicos irremplazables para la
conservación de los ambientes terrestres y costeros del humedal, y para los asentamientos
humanos que dependen de él para subsistir. Si bien no se encuentra altamente alterado por
actividades antrópicas, algunos de sus componentes se encuentran explotados de forma no
sustentable.
En este trabajo se presenta una caracterización del estado actual del humedal
mixohalino de Bahía Samborombón, se señalan las amenazas existentes y potenciales a las
que este ambiente está sometido, y se presentan posibles alternativas para su
conservación.
INTRODUCCIÓN
La costa atlántica argentina abarca 2400 km de longitud (Cousseau y Perrotta, 2000),
sin embargo son limitados los ambientes considerados humedales mixohalinos. El más
extenso de la Argentina (244000 ha) es la Bahía de Samborombón, ubicada en el noreste de
la provincia de Buenos Aires, se extiende a lo largo de 150 kilómetros sobre la costa
occidental del estuario del Río de la Plata, desde Punta Piedras (35° 27´S; 56° 45´O) hasta
Punta Rasa (36° 22´S; 56° 35´O) (Fig. 1a). Abarca en su extensión, una franja terrestre
variable de 2 a 23 km de ancho y una porción de aguas someras hasta la isobata de 3,5
metros. Constituye una zona de interacción entre los ecosistemas acuático y terrestre, y de
mezcla entre las aguas del Río de la Plata y el Océano Atlántico, lo que crea condiciones
ecológicas particulares que le permite ser el sustento de una gran biodiversidad.
El humedal mixohalino de Bahía Samborombón, sitio RAMSAR desde 1997,
comprende áreas protegidas de diferente categoría, jurisdicción y administración, como son:
la Reserva Natural Integral Costa de Bahía Samborombón (9311 ha), la Reserva Natural
Integral Rincón de Ajó (2312 ha), el Refugio de Vida Silvestre Campos del Tuyú (3500 ha) y
la Reserva Municipal de Punta Rasa (520 ha) (Fig. 2). Además, incluye la zona sur de la
Reserva de Biósfera Parque Costero del Sur, el cual posee un total de 30000 ha (Fig. 1b).
Además de poseer una singular biodiversidad, este humedal, cumple funciones ecológicas
irremplazables (albergue de especies en riesgo de conservación y migratorias) y servicios
naturales fundamentales para la preservación del ecosistema terrestre y costero, y de los
asentamientos humanos aledaños.
En los últimos años se han revalorizado los humedales por los bienes y servicios que
brindan, y se han focalizado los estudios científicos sobre su dinámica (Turner, 1991; Barber
et al., 1997; Constanza et al., 1997; UICN, 1998). Sin embargo, en nuestro país las
experiencias de valoración de humedales se limitan a ambientes boscosos sin considerar los
humedales mixohalinos (Jäguer et al., 2001).
El objetivo de este trabajo es caracterizar el estado actual del humedal mixohalino de
Bahía Samborombón, señalar las amenazas existentes y potenciales a las que este
ambiente está sometido y presentar posibles alternativas para su conservación.
CARACTERIZACIÓN DEL HUMEDAL MIXOHALINO
El humedal de Bahía Samborombón presenta bajos intermareales, influenciados por
el ciclo de mareas, y diferente grado de salinidad, producto de la interacción entre el agua
marina y el agua dulce. El agua dulce proviene principalmente del Río de la Plata y de la
descarga de los ríos de la llanura Pampeana como el Río Salado y el Río Samborombón,
así como de la desembocadura de canales (Aliviador del Salado, 15, 9, A, 1 y 2 (Fig. 2).
Una característica distintiva es la presencia de una entramada red de canales de
marea, producto de la geología y geomorfología de la zona. Estos canales actúan como
conductos de intercambio de materia y energía entre el ambiente terrestre y el marino. En
pleamar, el flujo de marea se interna por los canales hasta aguas arriba, desbordando en
las zizigias y formándose un flujo mantiforme, en la bajamar, el flujo marino se retira por los
canales, quedando anegadas con agua salobre las áreas más deprimidas. La regresión del
flujo durante la bajamar redistribuye en la superficie inundada la materia y energía y las
arrastra el estuario. La morfología de la red de canales de marea es dendrítica, similar a las
redes de canales en la planicie de inundación de un río de llanura, sin embargo su
hidrodinámica es totalmente diferente dado que está sujeta a un flujo de agua bidireccional
dos veces al día. Esta particularidad, favorece la deposición, redistribución y retención de los
sedimentos y por lo tanto permite la colonización y el establecimiento vegetación adaptada a
las particularidades del ambiente.
La magnitud, duración y alcance de las mareas, así como la topografía del terreno
permiten dividir al humedal en dos zonas (RAMSAR, 2004):
- La zona superior o alta que es inundada en las pleamares de cuadratura y las
zizigias y que puede estar por periodos de más de diez días con exposición
atmosférica continúa. Las especies vegetales que habitan esta zona presentan una
gran influencia de la ecorregión del pastizal.
- La zona inferior o baja que es inundada dos veces al día con las pleamares,
permanece por cortos periodos (dos o tres días consecutivos) expuesta a la
atmósfera.
Geología, geomorfología y suelos.
La Bahía de Samborombón es un área extensa donde ha quedado registrada la
evolución costera, relacionada con la fluctuación del nivel del mar, durante los últimos 6000
años. La línea de costa se ha modificado producto de las regresiones y transgresiones
marinas de los períodos glaciales e interglaciales que depositaron en la línea costera,
sedimentos marinos formando los cordones de conchillas. Estos cordones se ubican
paralelos a la costa formando una franja de 10 a 20 km de ancho. (Violante et al., 2001)
El límite más occidental del humedal coincide con los cordones de conchilla más
antiguos, depositados en el Holoceno, mientras que el límite oriental corresponde
aproximadamente, a la línea de costa actual (Aguirre, 1992).
Estos cordones se caracterizan por ser acumulaciones muy bien estratificadas,
generalmente muy meteorizadas, subescalonadas y subparalelas entre sí y con respecto a
la línea de costa (Violante et al., 2001).
Las conchillas fósiles pertenecen principalmente a gasterópodos y bivalvos,
representantes de especies bentónicas marinas. Las especies de fósiles dominantes son
Littoridina australis, Mactra isobelleano, Pitas rostratus, Tagelus plebeicus, Corbula
patagonica, Nucula spp. y Ostrea spp., que representan antiguos ambientes de mezcla,
invadidos por los sucesivos avances del mar durante el Holoceno (Aguirre, 1992).
En la actualidad, debido a la subsidencia de la Cuenca del Río Salado y al aporte
sedimentario que rellenó la Paleobahía en el Pleistoceno tardío, la Bahía Samborombón es
casi plana, presentando en algunos sectores leves pendientes (González et al., 1995). Los
suelos poseen escaso drenaje, permeabilidad lenta, elevada salinidad y alcalinidad, y
escasa utilidad agrícola. En los cordones de conchillas, se observa mayor permeabilidad,
con bajos tenores de salinidad y alcalinidad (Moscatelli y Scoppa, 1996).
En la Bahía Samborombón, existen procesos litorales que generan características
texturales diferentes a las costas aledañas. Estas diferencias se deben a la interacción entre
el Río de La Plata, el Océano Atlántico, ríos y canales que desembocan en la Bahía, y a la
fuente eólica de sedimentos "Pampeanos". Las diferencias texturales pueden enmarcarse
dentro de un contexto regional y uno local: existen efectos de la descarga del Río de La
Plata hasta el Canal 9, con elevados porcentajes de arcilla sobre las otras fracciones, en
tanto que en Punta Rasa hay una importante influencia de la deriva litoral con altos
porcentajes de fracción arena. Localmente, se observaron variaciones granulométricas con
tamaños mayores debido principalmente a la influencia del oleaje y las mareas (Bértola y
Morosi,1997).
Mineralógicamente, la relación porcentual de argilominerales es uniforme a lo largo
de la Bahía y se ve modificada localmente por la influencia de canales artificiales y
naturales. Los suelos de esta zona son pobres, aunque el contenido de materia orgánica
permanece constante debido a la particular distribución de la biota en el sustrato (Bértola y
Morosi, 1997)
Aguas superficiales y subterráneas
Las aguas superficiales que desembocan en la Bahía pertenecen a la vertiente
nororiental de la región pampeana y corresponden a los sistemas fluviales tributarios del
sector litoral, desde la Bahía Samborombón hasta la Laguna Mar Chiquita. El curso inferior
de los principales ríos que descargan sus aguas en la Bahía, como el Río Salado y el Río
Samborombón, poseen escasa pendiente, presentando numerosos meandros y un diseño
dendrítico en su desembocadura en la Bahía (Dangavs y Bozzo, 1983). En la época de
lluvias, estos ríos no son suficientes para conducir el agua hasta el mar, debido a la baja
pendiente del terreno y a la capacidad de drenaje. Según estimaciones realizadas para el
desarrollo del Plan Maestro Cuenca Río Salado se afirma que:
- La mayor parte del área comprendida en la cuenca del Río Salado esta constituida
por una llanura de pendiente suave, ubicada por debajo de los 100 m s.n.m
(Dangavs y Bozzo, 1983). En el límite oeste del área, (unos 500 km de la costa), las
pendientes son del orden de 1:10.000.
- La mayoría de los ríos y arroyos que desembocan en la Bahía, no han desarrollado
las propiedades geométricas de un sistema estable, ni en términos de sección
transversal ni de perfiles longitudinales, lo cual dificulta fuertemente el drenaje de los
excedentes hídricos. 6
Las inundaciones producidas por el desborde de lagunas, las crecientes de los ríos,
o la escorrentía superficial proveniente de tierras ubicadas aguas arriba son un problema en
las áreas urbanas. Como paliativo, se canalizaron diferentes cursos de agua de la región.
Dichos canales artificiales transportan grandes volúmenes de agua dulce a alta velocidad,
desembocando en la franja costera del humedal mixohalino. Se destacan entre ellos: el
Canal 15 (en las proximidades a la localidad de Cerro de la Gloria), el Canal 9 y el Canal A
(en las proximidades a la localidad de Esquina de Croto), el Canal 1 (en las proximidades de
la localidad de Conesa) y el Canal 2 (que desemboca en las proximidades de General
Lavalle).
El agua superficial que llega a la Bahía por medio de los ríos y canales es en general
salobre, con gran cantidad de sedimentos y materia orgánica, por lo que no es utilizada
para consumo humano o animal. El agua de mejor calidad para consumo en la bahía
proviene de un acuífero lenticular localizado bajo los cordones de conchilla (Auge y
Hernández, 1983).
Microambientes y biodiversidad
El humedal presenta un gradiente latitudinal de ambientes (norte-sur) que va desde
las últimas estribaciones de la selva marginal o en galería, representada por especies de
acacias mansas (Sesbania punicea y S. virgata), aromos de la costa (Mimosa bonplandii) y
sauce criollo (Salix humboldtiana) en el norte de la Bahía (Reserva Privada El Destino y
Reserva de la Biosfera Parque Costero del Sur), hasta los canales de mareas, rías y
cangrejales del sur de la Bahía (Reserva de Rías de Ajó y Campos del Tuyú). Además se
manifiesta un gradiente longitudinal (oeste-este) que va desde el pastizal pampeano, los
talares y pajonales hasta los ambientes con neta influencia marina (intermareal y submareal)
y el estuario.
La conjunción de los gradientes latitudinal y longitudinal, producen un mosaico de
microambientes, que junto con la topografía del área, la leve pendiente, la hidrología y la
influencia de las mareas permiten diferenciarlos. Los microambientes más típicos de la
Bahía son los talares, los pastizales, los pajonales, los cañadones naturales, los canales de
marea, los cangrejales y las zonas de médanos (Bertonatti y Corcuera, 2000).
Los bosques de tala (Celtis tala) o talares son unidades vegetales con tres estratos:
el arbóreo, el arbustivo y el herbáceo (INTA, 1980; Nardini y Bodratia, 1999). Éstos se
desarrollan sobre los cordones de conchillas y se extienden paralelos a la línea de costa,
siguiendo las antiguas líneas costeras de la paleobahía. Los talas alcanzan entre los 4 y 10
m de altura y están acompañados por otras especies como la sombra de toro (Jodina
rhombifolia), el coronillo (Scutia buxifolia) y el curupí (Sapium glandulosum). Los talares
ofrecen la oportunidad de nidificación a diferentes taxones de aves como el ñacurutú (Bubo
virginianus), las tijeretas (Hydropsalis brasiliana), el carpinterito común (Picumnus cirratus),
el chotoy (Schoeniophylax phryganophila), el coludito copetón (Leptasthenura platensis),
tiránidos como mosquetas (Phylloscartes ventralis y Hemitriccus margaritaceiventer),
fruteros como el chogüí (Thraupis sayaca), el fueguero (Piranga flava) y el naranjero
(Thraupis bonariensis) (Narosky y Yzurieta, 1993), y a mamíferos como la comadreja
(Didelphis albiventris) y el murciélago colorado (Lasiurus borealis).
Los pajonales se caracterizan por la comunidad del flechillar (Stipa sp. Piptochaetim
sp. y Aristida sp.), que forma un tapiz casi continuo de gramíneas (0,50 - 1,20 m). En los
terrenos bajos y húmedos, cercanos a los flujos de agua dulce, la paja colorada (Paspalum
quatridrifarium) es la especie dominante formando densas matas de hasta 1,5 m de altura.
En los terrenos bajos y alcalinos, con influencia de agua salobre, se desarrollan praderas de
pasto salado o pelo de chancho (Distichlis spicata) que resisten estas condiciones
desfavorables (Cagnoni, 1999). En relación con estos ambientes también se encuentran
especies como el duraznillo blanco (Solanum glaucophyllum) y el duraznillo negro (Cestrum
parquii).
Los cañadones naturales y los cuerpos de agua lénticos producidos por el desborde
de los cursos de agua dulce presentan juncales (Schoenoplectus californianus) que crecen 7
hasta los 2 m de altura y hunquillares (Juncus acutus) que forman matas de hasta 1,5 m de
altura. En estos ambientes las especies de aves predominantes son el pato maicero (Anas
georgica), cisne de cuello negro (Cygnus melacoryphus), coscoroba (Coscoroba coscoroba),
garzas (Egretta alba y Nycticorax nycticorax), gallaretas (Fulica armillata, Fulica leucoptera y
Fulica rufifrons), benteveos (Pitangus sulphuratus), y varias especies de passeriformes
(Narosky y Yzurieta, 1993). Asimismo, se encuentran presentes mamíferos como el coipo
(Myocastor coypus) y el carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris) (Redford y Essemberg,
1992).
Los canales de marea presentan una vegetación constituida por especies tolerantes
a altos tenores salinos aunque no necesariamente son plantas halófitas. Los factores
principales que controlan el tipo de vegetación presente son el grado de exposición, la
salinidad, la temperatura, el tipo de sedimentos y el régimen de mareas. Las especies más
representativas son Spartina alterniflora, Spartina densiflora y Salicornia ambigua. En las
zonas altas predomina Juncus acutus (Vervoost, 1967; Cagnoni, 1999). Estas especies
contribuyen a la productividad primaria de la región, forman detritos que aportan materia
orgánica al sustrato costero y son la base de las tramas tróficas de la región, sustentando a
la comunidad del cangrejal.
Los cangrejales son el microambiente más emblemático de los humedales
mixohalinos templados. La espadaña (Zizaniopsis bonariensis) es uno de los vegetales que
crece en los suelos del cangrejal, alcanza 1,8 m de altura y posee hojas con bordes
cortantes. Este ambiente, sometido al flujo diario de mareas, posee una compleja dinámica
y una zonación ecológica dada por la presencia de tres especies de cangrejos:
Chasmagnathus granulata que habita terrenos bajos, fangosos y anegadizos, Uca
uruguayensis que vive en terrenos más consolidados y Cryptograpsus angulatus que habita
en la zona inframareal. Estas especies cumplen un importante rol en el transporte de
materia y energía del ambiente terrestre al acuático, ya que conforman uno de los
eslabones básicos de las redes tróficas marinas de la zona (Boschi, 1988; Spivack, 1997).
La zona de médanos costeros o dunas comienza en Cabo San Antonio (sur de Bahía
Samborombón) y se extiende hacia regiones vecinas (Partido de La Costa). En este
ambiente existe una comunidad típica de ciperaceas: Androtrichum digynum, alternando en
las zonas húmedas con otras especies como Senecio crassiflorus, Centarium pulchellum y
Blackstoni perfoliata. En las áreas planas arenosas alejadas de la línea de dunas de la franja
costera, se encuentran las cortaderas (Cortadeira seollana) y las serruchetas (Eryngium
pandanifolium).
En las aguas estuarinas someras de la Bahía, la ictiofauna está representada por
especies estuarinas residentes (permanecen todo el año) y estacionales (se acercan al área
en la época reproductiva), marinas, dulceacuícolas y ocasionales (Menni, 1984, López et al.,
2001, Jaureguizar et al., 2003). Las especies estuarinas residentes más importantes son la
corvina rubia (Micropogonias furnieri), la corvina negra (Pogonias cromis), el pargo blanco
(Umbrina canosai), el córvalo (Paralonchurus brasiliensis), la saraca (Brevoortia aurea) y la
pescadilla real (Macrodon ancylodon). La especies más importante son la corvina rubia y la
pescadilla de red (Cynoscion guatucupa). Las especies marinas son la palometa (Parona
signata), la liza (Mugil sp.), la burriqueta (Menticirrhus americanus), el águila de mar
(Myliobatis goodoidei) y el gatuzo (Mustelus schmiti). Las especies dulceacuícolas son
Luciopimelodus pati, Parapimelodus valenciennesi, Leporinus fasciatus, Prochilodus
platenses; y las ocasionales acceden al área debido a fenómenos oceanográficos o
inundaciones (Menni, 1984; Cousseau y Perrota, 2000, Jaureguizar et al., 2003).
Los peces residentes de la Bahía se alimentan de un amplio espectro de organismos
(Menni, 1983). La energía obtenida permite compensar las pérdidas derivadas de la
migración y adaptación fisiológica al ambiente. La mayoría de los peces son de origen
marino pues muy pocas especies dulceacuícolas toleran las condiciones salinas de la
región. Las especies adaptadas a estas condiciones son escasas, pero resultan muy
abundantes en el área.
Las especies estacionales y residentes como la corvina rubia, la palometa, el córvalo
y la pescadilla, inician su vida en la zona exterior del estuario, y posteriormente las mareas y 8
las corrientes marinas hacen que sus huevos y larvas deriven hasta la Bahía Samborombón.
Una vez en la Bahía, las larvas crecen y se desarrollan hasta que alcanzar los estadios
juveniles (Aubone et al., 1995, Acha y Lasta, 1996, Acha et al., 1999; Machi et al., 2002).
La distribución espacial de la salinidad es variable en las diferentes zonas de la
Bahía. Estas variaciones permiten a los peces orientarse en sus incursiones en el área y, en
algunos casos, presentar una diferenciación de nicho ecológico según la especie y el
estadio de desarrollo. Por ejemplo, las mayores abundancias de los prerreclutas de corvina
rubia se encuentran asociadas a aguas con salinidades inferiores a los 25 g/L, mientras que
los individuos de pescadilla común se distribuyen fundamentalmente en aguas con
salinidades superiores a los 25 g/L, sobre el fondo (Aubone et al., 1995).
Las aguas estuarinas someras son frecuentadas por mamíferos marinos como
cetáceos (delfín franciscana Pontoporia blainvillei, delfín pico de botella Tursiops truncatus,
delfín oscuro Lagenorhynchus obscurus) y el lobo marino (Arctocephalus australis) (Lichter y
Hooper, 1983; Redford y Eisenberg, 1992).
En la zona intermareal se encuentran numerosas especies de gasterópodos como la
voluta negra (Adelomelon brasiliana), la voluta boca ancha (Odontocymbiola magellanica), la
nasa rosada (Buccinanops uruguayensis), la nasa elegante (Buccinanops lamarckii) y los
bivalvos como la navajita (Solen tehuelchus) y la mactra común (Mactra isabelleana), entre
otros (Narosky y Nuñez Cortés, 1997).
La zona costera de la Bahía ofrece a las aves refugio y alimento debido a la
abundancia de invertebrados (moluscos y crustáceos), y a diferentes especies de peces.
Esta particularidad fundamentó la inclusión de Bahía Samborombón en la lista de
Humedales de Importancia Internacional (Canevari et al., 1998; Canevari et al., 1999). El
70% de las aves migradoras, que permanecen en el verano austral en la Argentina, se
encuentran en esta área, siendo las más representativas el playerito rabadilla blanca
(Calidris fuscicollis), la becasa de mar (Limosa haemastica), el playero rojizo (Calidris
canutus) y el chorlo pampa (Pluvialis dominica).
En cuanto a los los mamíferos, el venado de las pampas (Ozotocerus bezoarticus
celer) es una de las especies en peligro de extinción más amenazada de Argentina (Jackson
y Langguth, 1987; UICN, 1996; Díaz y Ojeda, 2000). El 70% de los venados de la población
que habita la bahía Samborombón, se encuentran en la Reserva de Vida Silvestre Campos
del Tuyú (Vila y Beade, 1997; Beade et al., 2000).
Las actividades valorables del humedal mixohalino de Bahía Samborombón
Los humedales proveen bienes y servicios al hombre y poseen propiedades
intrínsecas que le dan un elevado valor (Barber et al., 1997; UICN, 1998). Las actividades
valorables, derivan del uso directo de los componentes del humedal como son la fauna y
flora silvestre, los recursos hídricos, las materias primas y el suelo, entre otros; y permiten
estimar el valor de los mismos (Yunes Núñez et al., 2004 a, b). La identificación de los
elementos valorables del humedal de Bahía Samborombón se realizó mediante una
metodología participativa incluyó observaciones de campo, entrevistas a representantes de
organizaciones no gubernamentales destinados en el área, guardaparques municipales,
provinciales y de Fundación Vida Silvestre, y la literatura existente sobre el humedal.
La asignación de valores de uso directo a los componentes ponderados se realiza
por la aplicación de la metodología de precios de mercado (Tabla 1). Este tipo de
metodología fue adoptada por otros autores en diferentes humedales (Bergtröm et al., 1990;
Cesar et al., 1997, Constanza et al., 1997). 9
Valores US$/año
-Uso Directo
Extracción de conchilla 434.400
Pesca comercial 2.731.495
Caza (pieles de coipo) 70.000
Ganadería extensiva de cría 3.520.800
Uso indirecto
No uso
No estimado
TOTAL 6.756.695
Extracción de conchillas
La extracción de conchilla, destinada principalmente a la industria de la construcción
y a la elaboración de alimentos balanceados, se realiza básicamente en los cordones de
conchilla presentes en el área. En la actualidad existen aproximadamente 10 canteras
activas en la zona. El proceso de extracción conlleva el desmonte de talares, la eliminación
de la cobertura vegetal y en algunos casos la remoción de la arena. La conchilla de origen
fósil es extraída, tamizada y lavada. El agua utilizada para dicho proceso proviene de un
acuífero lenticular, única fuente de agua de buena calidad en la zona.
Según datos oficiales (Dirección de Minería de la Provincia de Buenos Aires), en
2002 se extrajeron en el área lindera a la Ruta Provincial N° 11, 144.800 toneladas de
conchilla. Este volumen representa aproximadamente el 85% de la cantidad de conchilla
extraída en toda la Provincia de Buenos Aires (169.577 ton). Si se considera que en el 2002
el precio por tonelada de conchilla estuvo entre 1 y 3 U$ (Horacio Actis Caporale, 2004),
dependiendo del proceso que se aplique al material (lavado, tamizado, molido), el beneficio
económico estimado entre los U$145.000 a U$.434.400.
Pesca Comercial
Otra actividad extractiva con valor de uso directo es la pesca comercial. Desde 1970
hasta 1992. la pesca comercial era de carácter no intensivo, siendo el mercado interno del
país. el destino de los productos.
En la Bahía de Samborombón, las especies destinadas a la pesca (comercial y de
subsistencia) son la corvina rubia (Micropogonias furnieri) y la pescadilla (Cynoscion
guatucupa), la corvina negra (Pogonias cromis), el pargo blanco (Umbrina canosai), el
córvalo (Paralonchurus brasiliensis), la palometa (Parona signata), la pescadilla real
(Macrodon ancylodon), el águila de mar (Myliobatis goodoidei), el gatuzo (Mustelus schmiti),
siendo las dos primeras las más importantes (Menni, 1984; Cousseau y Perrota, 2000).
En 1992, los países asiáticos comenzaron a pescar corvina rubia, propiciando una
fuerte inserción de la misma en los mercados asiáticos, generando así gran expansión para
esta pesquería (Bertelo et al., 2000). El crecimiento del mercado produjo el desplazamiento
de la flota de media altura y de altura, con el asiento en varios puertos en la zona costera
bonaerense (Lasta et al., 2000; Suquelle y Colautti, 2003). En la actualidad esta actividad se
encuentra bajo la órbita de la Subsecretaria de Pesca de la Provincia de Buenos Aires
dependiente del Ministerio de Asuntos Agrarios.
A partir de 1997, las capturas de corvina rubia disminuyeron producto de la
sobreexplotación producida en años anteriores. A su vez, comenzaron a regir las normas de
captura establecidas (Resolución N°1/99 CTMFM desembarque de 32 cm de longitud total y la captura máxima permisible (CMP) en toneladas anuales.
En el periodo (1999-2002) las capturas de corvina rubia aumentaron nuevamente. El
promedio de embarcaciones de los puertos pertenecientes a la Bahía (Río Salado y General
Lavalle) o próximos (San Clemente del Tuyú), fue de 26,12 y 7 barcos respectivamente
(Suquelle y Colautti, 2003)
En la actualidad, la ictiofauna del humedal es la base de una intensiva explotación,
donde las especies comerciales más importantes son la corvina rubia y la pescadilla de red;
sin embargo otras especies también son capturadas y comercializadas Corvina, Saraca, Pescadilla, Pescadilla
real, Corvina negra, Lisa.
Sólo se considera la captura de desembarque de pescado declarada en tres puertos de la Bahía Samborombón
(El Salado, General Lavalle y San Clemente). No se considera la captura realizada en aguas de la Bahía pero
desembarcada en otros puertos como Mar del Plata. 12
Caza
La caza que se practica en la Bahía está asociada a la subsistencia, tanto para el
uso directo de las piezas como un complemento en la dieta de los pobladores, como para la
comercialización de pieles o subproductos de la misma. Las especies más cazadas son:
coipos o falsas nutrias (Myocastor coypus), inambúes o pérdices, patos y cerdos salvajes
(Sus scrofa).
En el área de la Bahía hay al menos 30 cazadores de tiempo completo (5 días de la
semana, 8 hs diarias) dedicados a la actividad (Bó y Porini, 2003). Estos cazadores
capturaron 2000 coipos aproximadamente por estación de caza (Bó y Porini, com pers),
generando un beneficio económico de 70.000 U$. Este beneficio no considera la caza de los
coipos desarrollada por los cazadores de tiempo parcial y los ocasionales, lo que subestima
el valor económico que esta actividad genera en el área.
Actividades Agropecuarias
Las actividades agropecuarias (cría extensiva del ganado) poseen un valor de uso
directo, dada la explotación del recurso suelo (Gervasoni et al., 2003). En la Bahía, si bien
es un área protegida, existe la posibilidad de realizar cría de ganado, ya que en los Refugios
de Fauna no se prohíbe esta actividad. La cantidad de cabezas de ganado de cría es
escasa en relación con la cantidad de ganado existente en la Provincia de Buenos Aires,
existiendo una densidad relativa de un animal cada 3 ha (Yunes Núñez et al., 2004 a, b). El
escaso número de cabezas de ganado se debe a la mala calidad del suelo para el
crecimiento de pasturas naturales o implantadas. Considerando dicha densidad, se ha
estimado un total de 75000 animales (50000 vacas y 25000 terneros). Aproximadamente un
20% del total de las vacas se destina a la venta en el mercado, siendo el 50% de la faena
destinado al consumo y el resto es destinado a productos en conserva. Asimismo, se estima
que un 60% del total de terneros se destina a la venta en el mercado Amenazas actuales y potenciales sobre el humedal de Bahía Samborombón.
El humedal está amenazado por las actividades que se desarrollan en forma no
sustentable. Entre las más importantes podemos destacar:
1. la extracción de conchillas fósiles,
2. el desmonte de talares (Celtis tala),
3. el uso ineficiente de la fuente de agua de buena calidad, 13
4. la sobreexplotación de especies de importancia comercial en época de veda.
5. la caza ilegal de especies en riesgo de conservación
6. las canalizaciones,
7. la potencial intensificación de la ganadería en el área.
1.- La extracción desmedida de conchillas fósiles trae aparejado el desmonte de talares, la
remoción de suelo y la utilización ineficiente de la única fuente de agua de buena calidad
(potencialmente utilizable para otros usos) para el lavado de la conchilla. Además, el cordón
de las conchillas desempeña un rol irreemplazable ya que actúa como filtro del agua del
acuífero lenticular, confiriéndole a la misma, una calidad aceptable como agua de bebida.
2.- El desmonte de los talares que se realiza con diferentes objetivos (para extracción de
conchilla, utilización del suelo con fines agropecuarios, emplazamiento de infraestructuras
como canales, entre otros) provoca una disminución de nichos ecológicos en la zona ya que
afecta la nidificación de aves y la utilización de refugios por los mamíferos.
3.- El uso ineficiente del agua de buena calidad, por las actividades productivas
desarrolladas en la zona, deriva en una disminución del volumen de agua del acuífero
lenticular, en detrimento de los flujos de agua disponibles para el humedal, la biodiversidad y
los pobladores.
4.- La sobrepesca y la captura de especies de importancia comercial en época de veda,
altera los parámetros poblacionales de las especies, disminuyendo los reclutas (larvas y
juveniles) y en algunos casos la talla de la primera madurez. La captura de las especies más
importantes de la zona, corvina rubia y pescadilla, es de 1.614.597,75 kg/año y 412.109,33
kg/año respectivamente para el periodo 1999-2001/2002 (Tabla 2). Éstos valores de captura
son relativamente elevados ya que estas especies se consideran afectadas directamente
por la sobrepesca desde 1997 (World Bank, 2001). El mantenimiento de tasas de captura no
sustentables es uno de los problemas más complejos en el manejo de pesquerías y puede
generar conflictos sociales con la población asociada a esta actividad.
5.- La caza ilegal de especies en riesgo de conservación como el venado de las pampas
(Ozotocerus bezoarticus), afecta la recuperación de la especie y su conservación.
Antiguamente, el venado de las pampas se distribuía en toda la provincia de Buenos Aires;
en la década del 80' la población se redujo, al punto de solo circunscribirse a la Bahía de
Samborombón, Estancia “La Corona” y Punta Médanos (Beade et al., 2000). Como
consecuencia de la caza furtiva y de la presencia de especies exóticas como cerdos
domésticos asilvestrados (Sus scrofa) y perros cimarrones (çanis familiares) (que atacan a
las crías o alteran el hábitat de la especie), la población actual se localiza en la zona sur de
la Bahía de Samborombón.
6- Las canalizaciones.
Las obras de canalización son medidas estructurales utilizadas en el área para
acelerar el drenaje del excedente hídrico de las cuencas, cuyo cauce principal desemboca
en la Bahía Samborombón. Estos canales introducen grandes volúmenes de agua dulce en
la bahía a alta velocidad. Esto favorece la formación de áreas anegadas, modificando la
salinidad, la hidrología y las condiciones ecológicas del ecosistema (Conzonno et al., 2001).
Se suma a esta amenaza, la presencia de canales clandestinos, de menor envergadura
construidos y operados, en forma arbitraria, por los pobladores locales. Esta intervención
desregulada genera, en muchos casos, un anegamiento adicional de los campos en el área
de influencia del humedal, reorientando y redistribuyendo el escurrimiento superficial. 14
7.- La potencial tecnificación de actividades agropecuarias en el área de influencia del
humedal.
En Bahía de Samborombón la cría de ganado se da en sistemas extensivos, aunque
las tendencias actuales advierten la posibilidad de introducción de "feedlots", sistema de
engorde a corral de ganado, en las tierras lindantes a la Ruta Provincial N 11
Dada la escasa incorporación de la dimensión ambiental en la producción ganadera, esta potencial
amenaza de tecnificación se relaciona con la posible incorporación de nitratos y
microorganismos al agua que atraviesa el cordón de conchillas. Dada la inexistencia de un
plan de ordenamiento territorial, esto podría derivar en la contaminación de las fuentes de
agua de bebida de las comunidades locales. Por otro lado, en caso de intensificarse los
sistemas extensivos actuales, se advierte un posible incremento en el uso de agroquímicos
para erradicar malezas tóxicas para el ganado, como son por ejemplo, dos especies
autóctonas de gran abundancia: el duraznillo negro (Cestrum parquii) y el duraznillo blanco
(Solanum glaucophyllum).
El duraznillo negro, también llamado hedonillo, es una maleza de elevada toxicidad
que produce gran mortandad de hacienda bovina. Asimismo, ésta es perenne lo que implica
que a través de todo su ciclo de vida genera sustancias tóxicas suficientes como para
producir mortandad de los bovinos que la consumen, con el agravante que sus hojas secas
y caídas mantienen esta capacidad por varios meses (Garay et al, 2000). El período más
crítico de intoxicación es a comienzos del invierno o después de las primeras heladas ya
que al helarse las plantas, se secan las hojas, caen sobre el pastizal natural y pierden su
fuerte olor; por lo que son consumidas junto con las especies del pastizal. Los animales
intoxicados difícilmente muestran síntomas, ya que la muerte es muy rápida (Garay et al.,
2001).
El duraznillo blanco resulta ser de considerable menor toxicidad que el duraznillo
negro, pero si éste es consumido periódicamente deriva en el mediano plazo en una
afección de terminación desfavorable. En general, los animales rehúsan ingerirlo salvo
condiciones muy extremas de escasez de pastos por sequías intensas o cualquier otra
causa. Las lesiones que se presentan en casos agudos son inflamación gastrointestinal,
parenquimatosa o hemorrágica, congestión renal y pulmonar (Ragonese, 1956).
En la actualidad se combaten estas malezas, aunque debido al escaso desarrollo de
la actividad ganadera en el área de influencia del humedal, el desmalezado no constituye
una amenaza visible. De todas formas, resulta de importancia incluir al posible impacto
derivado de estas prácticas en un futuro plan de ordenamiento territorial.
Recomendaciones
En función de los estudios realizados hasta el momento se proponen algunas
recomendaciones, como ejes directrices, que permitirán alcanzar un mejor conocimiento de
la dinámica del humedal y un uso más eficiente de sus recursos y funciones:
- estudiar y analizar los procesos fundamentales de la dinámica del humedal, lo que
permitirá cuantificar los valores de uso indirecto y de no uso, como por ejemplo las
funciones que realiza este ambiente.
- regular las actividades extractivas en el humedal y su área de influencia, para favorecer
una rápida recuperación de los componentes del mismo. En caso de tratarse de recursos
no renovables, como las conchillas, una regulación eficiente permitirá conservar un
volumen suficiente de cordón de conchillas que siga ejerciendo su función filtrante en el
acuífero lenticular. Dichas regulaciones deberían a su vez establecer usos eficientes
para el agua subterránea que garanticen cantidad y calidad para el consumo humano y
la biota.
- monitorear la calidad y cantidad de agua del humedal, factor imprescindible para el
mantenimiento de los ambientes y la biodiversidad asociada a ellos. 15
- incentivar la participación de la comunidad para que se involucre en las actividades de
gestión del humedal: monitoreos en su área de trabajo, alerta ante disturbios existentes
o potenciales, actividades de integración y capacitación con otros actores, participación
en el proceso de valoración económica de forma de aportar información aplicable a
diferentes métodos de valoración, entre otros. Este proceso de participación permitirá en
el mediano plazo, establecer una base sólida para reorientar la gestión ambiental actual
del humedal hacia una integral y participativa.
- implementar pruebas a microescala que permitan sustituir en el futuro la incorporación de
medidas estructurales por medidas agronómicas, causantes de menor impacto en los
componentes del humedal, y que resultan más compatibles con este ambiente.
El humedal mixohalino de Bahía Samborombón constituye un ambiente de
importancia en la llanura pampeana y genera importantes beneficios económicos asociados
con el uso y usufructo de sus componentes. Sin embargo, la explotación no sustentable de
alguno de sus componentes puede amenazar los recursos y servicios que este ambiente
brinda. Resulta por lo tanto esencial establecer y aplicar normativas referidas al uso y a la
protección de los componentes del humedal, de forma de continuar empleándolos en
actividades productivas de forma sustentable.
La implementación de programas de desarrollo social, relacionados con la
concienciación pública de las comunidades locales, permitirá integrar las actividades de
subsistencia, recreación y productivas desarrolladas, sin perjuicio del ambiente. La
formulación de estrategias que generen actividades sustentables como el ecoturismo y el
desarrollo de microemprendimientos artesanales sustentables por parte de las comunidades
locales, permitirá el desarrollo económico de la zona y consolidará vínculos entre los
diferentes actores. Las estrategias así planteadas serán compatibles con la implementación
de un plan de ordenamiento territorial (el que debe ser formulado y ejecutado a la brevedad
por resultar esencial para el desarrollo económico de la zona), y constituirán la base
necesaria para reorientar la gestión actual hacia una integral y participativa.
Agradecimientos
A la Universidad de Buenos Aires, al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
y Técnicas (CONICET) y a la Convención Ramsar por el apoyo financiero brindado para la
realización de este trabajo.
Alejandra V. Volpedo, Tamara Yunes Núñez y Alicia Fernández Cirelli
Centro de Estudios Transdisciplinarios del Agua, Facultad de
Ciencias Veterinarias Universidad de Buenos Aires, Av.
Chorroarín 280, (C1427 CWO), Ciudad de Buenos Aires,
ceta@fvet.uba.ar

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