miércoles 29 de junio de 2011

Peligra la vida de varias especies, entre ellas la Almeja Amarilla, por Caracol invasor en nuestras Costas.



Los mejillones dorados y el caracol marino son especies que invaden la cuenca
del Plata. Un grupo de la facultad de Ciencias Naturales, junto a otras instituciones, estudia
esta peligrosa invasión en aguas dulces. La National Geographic otorgó un subisidio para el
trabajo de los científicos locales
  En los últimos años, especies de agua dulce como los mejillones dorados, la almeja asiática o
el caracol marino (Rapana venosa), invadieron la cuenca del Plata al punto de convertirse en
un problema ambiental y económico. De distintos países requieren del trabajo de
investigadores platenses ante el temor de que estas plagas se expandan hacia otras costas.
No es sólo un molusco que habita la cuenca de estas latitudes. En Europa, Japón, y en
Estados Unidos la preocupación por el mejillón dorado, el Limnoper nafortunei, es cada vez
más concreta.
Es que provocan daños al ambiente al desplazar especies nativas, cambiar la
dieta de los peces e invadir los sistemas de agua de las industrias y de las plantas
potabilizadoras.
El Grupo de Investigación Sobre Moluscos Invasores-Plagas (GIMIP) de la División de Zoología
de Invertebrados de la facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata trabaja desde hace
años en estas especies para lograr prevenir y controlar su invasión -y mitigar así los efectos
que causa-, que comenzó a hacerse notoria hace seis años atrás.
Junto a investigadores de Brasil comenzaron a trabajar en las playas de ese país. Mientras que
hacia 1997 sólo se lo hallaba en el río Paraná y el Río de la Plata, ahora también es una
problemática que sufren en la costa brasileña.
Hasta desde la National Geographic Society se interesaron por este trabajo. “En Estados
Unidos están muy preocupados de que lleguen a sus costas”, señala el biólogo Gustavo
Darrigran director del Grupo de investigación.
Las especies 
La plaga más invasora de todas es el mejillón dorado pero también los investigadores argentinos ponen la lupa en la Rapana venosa y la Crassostrea gigas, dos especies que están
ganado terreno en la Cuenca del Plata y en el Litoral marino de Buenos Aires, respectivamente.
“La Rapana venosa ya está asentada en la Bahía de San Borombón”, indica Darri-gran. Incluso
en América del Norte se ha convertido en un trastorno en los cultivos ya que “estos caracoles
marinos se alimentan de otros bivalvos y eso genera un impacto al ambiente natural al quitar la
alimentación a otras especies nativas”.
La Crassostrea gigas es el molusco que los investigadores platenses comenzaron a estudiar
recientemente. Fue introducida por el hombre para cultivo de alimento pero con los años esta
especie exótica se convirtió, además, en invasora.
“Toda especie invasora lo que hace es competir por el alimento y por el espacio desplazando a
especies nativas”, remarca el biólogo platense.
En cuanto a la ostra Crassostrea gigas en la costa bonaerense ya hay lugares, como en San
Blas, donde se formaron “grandes bancos de estas ostras”.
La distribución de ciertas especies se hace vía barcos que viajan alrededor del mundo. En el
caso de los mejillones, ingresó a América, a través del agua de lastre de los barcos
transoceánicos. La primera vez que se constató la aparición de los mejillones en América fue
en el balneario Bagliardi, en Berisso, allá por el año 1991.
Los mejillones viven adheridos a cualquier sustrato duro, ya sea natural -troncos y vegetación
acuática- o artificial, como muelles y espigones.
Los mejillones miden sólo cuatro centímetros como máximo y empiezan a reproducirse cuando
tienen apenas dos semanas hasta los tres años, que es el tiempo de vida que tienen estos
moluscos. “Cuando nacen son microscópicos pero así y todo se reproducen”, indicó el biólogo
platense.
La población de mejillones dorados llega a una densidad de 150 mil individuos por metro
cuadrado. Esa es la cifra que manejan los investigadores de moluscos de la facultad de
Ciencias Naturales.
 
Los grandes objetivos
La búsqueda de este equipo de investigación, hoy reconocido internacionalmente, tiene como
desafío: conocer detalladamente las características de estos moluscos, su distribución y,
principalmente, poder predecir su curso.
El grupo de investigación de bioinvasión que dirige Darrigran está compuesto por tres
investigadores y dos becarios del Conicet, dos becarios de la Agencia de Promoción Científica
Argentina, personal de apoyo de CIC y estudiantes avanzados de la facultad de Ciencias
Naturales (UNLP)
Además del impacto ambiental que la invasión de especies exóticas provoca, una de las
grandes consecuencias de la invasión del Limnoperna fortunei es la obstrucción de las
cañerías de las industrias de las riberas que utilizan el agua como refrigeración y que ven cómo
esta especie de molusco llega a taparlas completamente.
 Al ser las larvas de mejillones microscópicas ingresan y sufren la metamorfosis en caños donde
quedan retenidos e impiden el paso del agua. Eso genera grandes pérdidas económicas.
Los especialistas platenses advierten que alternativas como los biocidas para tratar de eliminar
esta clase de bivalvos, se convierten en una posibilidad de contaminación del agua dulce.
En el desafío de controlar y erradicar definitivamente estas especies invasoras están los
investigadores de La Plata que hoy no sólo lograron reicbir un subisidio para continuar con los
estudios desde la National Geographic, sino que son invitados constantemente desde países
europeos para brindar charlas sobre una problemática cada vez más extendida.
Es nuestra misión preservar las Olas, las Playas y por supuesto todo aquello que produzca un impacto en la vida de toda la región costera.
"En la arena solo deja tus huellas..."